Por: Jaime Allende
30 de octubre de 2009
07:26 a.m.
Cuando los seres humanos caemos en la dejadez y la apatía cuando creemos que todo se ha ido al traste, cuando la soledad invade cada rincón de nuestro ser, y no somos tan siquiera capaces de levantarnos ante un nuevo día y continuar con nuestra cotidiana labor, como se agradece el que un buen amigo te hable y escuche. Es una de las condiciones más nobles que un ser humano puede poseer, y esto es precisamente lo que he vivido en primera persona.
Gracias amigo José, con tus cálidas palabras sin apenas intentar aconsejarme, tan solo tratando de hacerme ver la luz más próxima hacia la ´salida´ que todos tratamos de encontrar en las situaciones límites, aquellas en las que solemos abandonarnos a la suerte ¨esquiva¨ y que no todos solemos ser capaces de sobrepasarlas. A ti amigo Pepe, te debo esta invalorable ¨palmadita¨. y te agradezco y mucho, tu discreción y respeto hacia mí persona.
En una sociedad tan egoísta como la nuestra, en unos tiempos que vivimos que sólo vale lo material, saber que tienes además de tú familia, un buen puñado de buenos amigos, es como tener un ¨tesoro¨ de incalculable valor. Soy afortunado de poder contar a los cuatro vientos que tengo un amigo.
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