
En el tablero de ajedrez de la economía española, ya se venían anunciando desde hace mucho tiempo, - más de 12 meses- los movimientos extraños pero reiterativos de la situación y problemática que se nos venía encima. Desde todos los sectores influyentes, bancos, ministerio de Hacienda, entidades Financieras e intermediarios, hicieron caso omiso a la advertencia de que muchas empresas del sector Inmobiliario, estaban tocando fondo. Los ruidos venían desde el otro lado del Atlántico, pero nos jugábamos además de unas nuevas elecciones Generales, el desprestigio internacional. España, vive del dinero que compra en los mercados exteriores y un escándalo como este sería catastrófico.
Los primeros síntomas, vinieron, como suele ser siempre, por las alarmas desatadas en los mercados norteamericanos, tales como el ¨descubrimiento de la existencia de una Gran Burbuja Inmobiliaria¨-cosa que, parece ser, nadie sabía de su existencia-, pero que incluso el Banco de España, a través de su Presidente, advertía de los riesgos inmediatos en el sector. Como suele suceder, nadie quiso poner fín a tan caótica situación, hasta que de repente, de la noche a la mañana, nos vemos que una empresa, otrora, lider del sector ¨especulativo-inmobiliario- está literalmente arruinada, sin capacidad de maniobra para hacer frente a sus pagos y sin posibilidad de obtener ¨recursos frescos¨para tratar de reflotar su contabilidad.
¿A qué se debe el que una empresa, que según especialistas del género, hasta hace bien poco, disponía de unos activos importantísimos, ahora esté naufragando?. Principalmente, creo que, por lo de siempre, mala administración y operaciones arriesgadas sin estudios de viavilidad reales. Un poco lo que llamamos en España, ¨especulación pura y dura¨.Juju, jaja, y aquí todo el mundo a robar.
Los que estamos implicados en este sector laboral, que somos muchos miles de personas en sus diferentes oficios, pero, no ocupamos grandes mansiones, ni vamos en automóviles de ocho cifras, sabíamos que todo esto, tarde o temprano, tendría que suceder, y no estamos ajenos a que seamos severamente salpicados por la desfachatez de estos ¨magnates¨que escudados en sus ¨grandes despachos, y sus bufetes de abogados y toda clase de asesores y lameculos¨se reían de la permisividad de nuestras Leyes, y la falta de control por parte de nuestros Organismos competentes, para detectar tremenda magnitud de abusos y desórdenes.
¿Quién correrá con los gastos de semejante debacle? Urge, que al Magistrado que le haya caído, ¨semejante papeleta¨ nombre administradores judiciales, para que en muy breve plazo de tiempo esta empresa pueda, al menos, intentar operar con cierta normalidad y poder ir haciendo frente a sus acreedores y sobre todo a los principales implicados que son todas aquellas personas que hubiesen entregado cantidades a cuenta para las compras de sus pisos y ahora se vean irremediablemente con la sombra de la incertidumbre, de cuando podrán acceder o bien a ocupar sus pisos o en el peor de los casos, recuperar lo invertido.
Esperemos que este ¨mochuelo¨ no nos lo carguen a las arcas del estado. Los responsables de estos ¨desastres¨ están hartos de ganar dinero y ahora deberán de responsabilizarse de sus actos. La Justicia deberá actuar con firmeza y el Ministerio de Econmía y Hacienda con exquisita transparencia. De los bancos implicados en estos ¨escándalos¨mejor ni hablar, quizás sean los responsables subsidiarios. Los daños colaterales que se están empezando a sufrir, son de consecuencias inimaginables. ¡Ojo con este escándalo! Estamos en jaque.
Los primeros síntomas, vinieron, como suele ser siempre, por las alarmas desatadas en los mercados norteamericanos, tales como el ¨descubrimiento de la existencia de una Gran Burbuja Inmobiliaria¨-cosa que, parece ser, nadie sabía de su existencia-, pero que incluso el Banco de España, a través de su Presidente, advertía de los riesgos inmediatos en el sector. Como suele suceder, nadie quiso poner fín a tan caótica situación, hasta que de repente, de la noche a la mañana, nos vemos que una empresa, otrora, lider del sector ¨especulativo-inmobiliario- está literalmente arruinada, sin capacidad de maniobra para hacer frente a sus pagos y sin posibilidad de obtener ¨recursos frescos¨para tratar de reflotar su contabilidad.
¿A qué se debe el que una empresa, que según especialistas del género, hasta hace bien poco, disponía de unos activos importantísimos, ahora esté naufragando?. Principalmente, creo que, por lo de siempre, mala administración y operaciones arriesgadas sin estudios de viavilidad reales. Un poco lo que llamamos en España, ¨especulación pura y dura¨.Juju, jaja, y aquí todo el mundo a robar.
Los que estamos implicados en este sector laboral, que somos muchos miles de personas en sus diferentes oficios, pero, no ocupamos grandes mansiones, ni vamos en automóviles de ocho cifras, sabíamos que todo esto, tarde o temprano, tendría que suceder, y no estamos ajenos a que seamos severamente salpicados por la desfachatez de estos ¨magnates¨que escudados en sus ¨grandes despachos, y sus bufetes de abogados y toda clase de asesores y lameculos¨se reían de la permisividad de nuestras Leyes, y la falta de control por parte de nuestros Organismos competentes, para detectar tremenda magnitud de abusos y desórdenes.
¿Quién correrá con los gastos de semejante debacle? Urge, que al Magistrado que le haya caído, ¨semejante papeleta¨ nombre administradores judiciales, para que en muy breve plazo de tiempo esta empresa pueda, al menos, intentar operar con cierta normalidad y poder ir haciendo frente a sus acreedores y sobre todo a los principales implicados que son todas aquellas personas que hubiesen entregado cantidades a cuenta para las compras de sus pisos y ahora se vean irremediablemente con la sombra de la incertidumbre, de cuando podrán acceder o bien a ocupar sus pisos o en el peor de los casos, recuperar lo invertido.
Esperemos que este ¨mochuelo¨ no nos lo carguen a las arcas del estado. Los responsables de estos ¨desastres¨ están hartos de ganar dinero y ahora deberán de responsabilizarse de sus actos. La Justicia deberá actuar con firmeza y el Ministerio de Econmía y Hacienda con exquisita transparencia. De los bancos implicados en estos ¨escándalos¨mejor ni hablar, quizás sean los responsables subsidiarios. Los daños colaterales que se están empezando a sufrir, son de consecuencias inimaginables. ¡Ojo con este escándalo! Estamos en jaque.


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