
Es muy triste reconocerlo pero la realidad es esa. Los primeros grandes afectados de la descontrolada subida de los precios al consumo, son nuestros propios ¨mayores¨los que normalmente sufren más esta especie de sunami que arrastra con todo y cuando se calma, en muchos casos es ya demasiado tarde.
Esto pasa en España, no damos la debida atención a nuestros mayores y son cada vez más los casos denunciados de abandono y escasez en medios de los denominados Centros de la tercera edad. Ahora otro nuevo caso sale a la luz pública, La residencia Manoteras en Madrid, que parece ser, según órdenes de su director, deben de racionar el consumo de frutas, la calidad de las carnes y otra serie de productos como pañales, antisépticos etc. para poder ajustar presupuestos.
Incomprensible es como mínimo lo que podemos deducir de esta situación. Cómo una administración Pública puede permitir que estos hechos sucedan delante de sus narices y nadie les ponga freno. Se trata de nuestros mayores, las personas que antes que nosotros han dado todo lo mejor de ellos mismos para hecernos un futuro mejor y llegamos ahora y no somos capaces de atenderles como ellos se merecen. Personas que dejan más del 80% de sus ridículas pensiones, en los casos más agraciados, en manos de la Administración para que a cambio les cuiden y les ofrezcan una atención adecuada a sus edades y por supuesto una alimentación acorde a sus necesidades.
Estas situaciones, son las que los gobiernos deben empeñarse en aunar esfuerzos de control permanentemente, sin bajar la guardia, ya que se trata de una segmento en nuestra sociedad que está en constante crecimiento debido a nuestra baja tasa de natalidad. Nuestros mayores, son ¨intocables¨ y para ellos sólo lo mejor.
Esto pasa en España, no damos la debida atención a nuestros mayores y son cada vez más los casos denunciados de abandono y escasez en medios de los denominados Centros de la tercera edad. Ahora otro nuevo caso sale a la luz pública, La residencia Manoteras en Madrid, que parece ser, según órdenes de su director, deben de racionar el consumo de frutas, la calidad de las carnes y otra serie de productos como pañales, antisépticos etc. para poder ajustar presupuestos.
Incomprensible es como mínimo lo que podemos deducir de esta situación. Cómo una administración Pública puede permitir que estos hechos sucedan delante de sus narices y nadie les ponga freno. Se trata de nuestros mayores, las personas que antes que nosotros han dado todo lo mejor de ellos mismos para hecernos un futuro mejor y llegamos ahora y no somos capaces de atenderles como ellos se merecen. Personas que dejan más del 80% de sus ridículas pensiones, en los casos más agraciados, en manos de la Administración para que a cambio les cuiden y les ofrezcan una atención adecuada a sus edades y por supuesto una alimentación acorde a sus necesidades.
Estas situaciones, son las que los gobiernos deben empeñarse en aunar esfuerzos de control permanentemente, sin bajar la guardia, ya que se trata de una segmento en nuestra sociedad que está en constante crecimiento debido a nuestra baja tasa de natalidad. Nuestros mayores, son ¨intocables¨ y para ellos sólo lo mejor.


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