Cuando recuerdo lo feliz que éramos cuando sólo existían prácticamente los CINES y la televisión era un producto de consumo para una minoría de españoles, me siento transportado a los bonitos años 60. Década que trajo a todos los ciudadanos de aquellos tiempos una cantidad de adelantos técnicos y sociales que hoy día, más de uno no ha digerido.
Parece mentira que en una sociedad como la nuestra, se siga permitiendo que en la televisión Publica –TVE- se programe con la ligereza que estamos presenciando diariamente y que en estos últimos años, es una abierta competencia con otras Cadenas, estas privadas, en ver quién ofrece más sucesos violentos, más desgracias y más MIERDA TELEVISIVA.
La Naturaleza de una televisión pública, es y sólo eso, una herramienta de carácter didáctico y debe de carecer de cualquier clase de similitud con emisoras o cadenas privadas, que basan fundamentalmente sus estrategias comerciales en ofrecer programas denominados ¨realitys¨, donde se persigue alcanzar cuotas muy altas de audiencia para financiarse.
La TELEVISIÓN PÚBLICA, si la conceptuamos como tal, debemos de afrontar que es una ¨carga económica muy alta, pero perfectamente asumible por cualquier ESTADO. No debiendo ser utilizada como medio ¨partidista¨ cualidad, que en estos momentos está claramente demostrando. Su financiación deberá ser absorbida por el presupuesto nacional y nunca entrar en la carrera comercial por la publicidad. Tomemos el ejemplo de televisiones de países de nuestro entorno para aprender de ellos, ejemplo la BBC Británica, sinónimo de calidad y elegancia.
TVE ha dejado de ser personal, no queriendo decir con ello que sus profesionales no reúnan méritos, pero si denunciando el COMISARIATO POLÍTICO que se han convertido sus ediciones. Menos propaganda política y favoritismos y más CULTURA. Necesitamos civilizarnos un poco más y tratar de poder ofrecer a nuestras generaciones venideras algo más que CACHONDEO Y PUTERÍO.
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