
Otra vez más, queda demostrado que España no cambia. Siguen los mismos los mismos perros con diferentes collares. De nuevo Rouco Varella renueva su cargo al frente de la Conferencia Episcopal.
En el mundo deportivo, más concretamente Angel María Villar, el del ¨furbol¨ se proclama intocable e insinúa que puede prescindir de los dineros de aportamos a través de nuestros impuestos al Consejo Superior de Deportes ya que él es vicepresidente de la FIFA y como tal además de sobrarles pasta, tiene, según sus propias manifestaciones, suficiente poder para mandar ¨a la mierda¨ al CSD y no proclamar elecciones hasta la fecha señalada por la FIFA próximo Noviembre.
De las últimas manifestaciones de este ¨tipo¨ a la ideología más extrema de anarquismo, sólo existe un paso. La ¨teta¨que le amamanta desde hace más de veinte años sigue igual de sabrosa y no está dispuesto a pasársela a otro candidato.
De los partidos políticos, mejor ni hablar. Se cuentan con los dedos de la mano los que han sido capaces de abandonar la vida política y dejar por ello de percibir sus suculentos sueldos y beneficios. Cuesta mucho dejar de pisar alfombras, montar en coches con chofer, invitaciones de todo tipo, comisiones de servicio a otros Países, secretarias etc.
Pisar de nuevo la fría calle, cuesta y mucho y si encima la gente deja de reconocerte mucho peor.
En el mundo deportivo, más concretamente Angel María Villar, el del ¨furbol¨ se proclama intocable e insinúa que puede prescindir de los dineros de aportamos a través de nuestros impuestos al Consejo Superior de Deportes ya que él es vicepresidente de la FIFA y como tal además de sobrarles pasta, tiene, según sus propias manifestaciones, suficiente poder para mandar ¨a la mierda¨ al CSD y no proclamar elecciones hasta la fecha señalada por la FIFA próximo Noviembre.
De las últimas manifestaciones de este ¨tipo¨ a la ideología más extrema de anarquismo, sólo existe un paso. La ¨teta¨que le amamanta desde hace más de veinte años sigue igual de sabrosa y no está dispuesto a pasársela a otro candidato.
De los partidos políticos, mejor ni hablar. Se cuentan con los dedos de la mano los que han sido capaces de abandonar la vida política y dejar por ello de percibir sus suculentos sueldos y beneficios. Cuesta mucho dejar de pisar alfombras, montar en coches con chofer, invitaciones de todo tipo, comisiones de servicio a otros Países, secretarias etc.
Pisar de nuevo la fría calle, cuesta y mucho y si encima la gente deja de reconocerte mucho peor.


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