En Davos, ya no nos quieren como hasta hace unos pocos días, y la hipocresía que late entre las venas de los banqueros, analistas y gurús de la economía, es fría como la nieve y hielo que rodea a esta nueva Cumbre de expertos en micro y macro economías.
Poco representada en la exclusiva cita suiza, casi nadie recuerda ya los últimos 15 años de éxitos de la economía española, que ayer encajó varios ataques directos. España, junto a Italia, Grecia y Portugal, podría "verse forzada" a abandonar el euro si la recesión se prolonga y sigue castigando el empleo, la actividad y las finanzas públicas, aseguró tajante Charles Grant, director del think tank británico Centre for European Reform. La única alternativa, a su juicio, es un recorte seco de salarios y gasto público como el que asumió Alemania tras la reunificación, pero que "difícilmente" ciudadanos y Gobiernos aceptarían.
Grant no fue el único en cargar contra lo que algunos economistas anglosajones llaman, con ironía y a veces una pizca de desprecio, PIGS (acrónimo con las iniciales de los cuatro países en inglés). El financiero y filántropo George Soros disparó también ayer contra esa misma diana. El diferencial entre lo que paga Alemania y lo que pagan España, Italia, Grecia y Portugal por la deuda a 10 años "refleja una debilidad estructural en la construcción del euro" y la falta de una política fiscal común, explicó.
Poco representada en la exclusiva cita suiza, casi nadie recuerda ya los últimos 15 años de éxitos de la economía española, que ayer encajó varios ataques directos. España, junto a Italia, Grecia y Portugal, podría "verse forzada" a abandonar el euro si la recesión se prolonga y sigue castigando el empleo, la actividad y las finanzas públicas, aseguró tajante Charles Grant, director del think tank británico Centre for European Reform. La única alternativa, a su juicio, es un recorte seco de salarios y gasto público como el que asumió Alemania tras la reunificación, pero que "difícilmente" ciudadanos y Gobiernos aceptarían.
Grant no fue el único en cargar contra lo que algunos economistas anglosajones llaman, con ironía y a veces una pizca de desprecio, PIGS (acrónimo con las iniciales de los cuatro países en inglés). El financiero y filántropo George Soros disparó también ayer contra esa misma diana. El diferencial entre lo que paga Alemania y lo que pagan España, Italia, Grecia y Portugal por la deuda a 10 años "refleja una debilidad estructural en la construcción del euro" y la falta de una política fiscal común, explicó.


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